LA OBRA ESCULTÓRICA DE FRANCISCO FRESNO
Lucía Monte Armenteros
Tutora: Soledad Álvarez
Grado en Historia del Arte
4º Curso
Julio – 2013
Universidad de Oviedo
Dentro de la escultura contemporánea en Asturias la presencia de la
obra de Fresno, próxima al ciudadano en los espacios públicos,
tiene un lugar destacado por su originalidad y por la seriedad de sus
planteamientos, lo que supone un material interesante para
profundizar en su estudio.
El objetivo de este trabajo es analizar la evolución de la obra de
Fresno a través del tiempo, definiendo las series escultóricas
desde sus inicios con la madera hasta las planchas de acero en sus
obras de madurez, distinguiendo así distintas etapas en las que
predominan diversos elementos sencillos que van desde la línea y el
punto hasta la semilla y la hoja, elementos que el autor elabora
hasta conseguir estructuras complejas y planteamientos originales, a
partir de conceptos como la presencia de la ausencia, el paso del
tiempo, el límite, la germinación y el crecimiento, el desgaste y
el fin, la presencia y la ausencia, la vida y la muerte... Todo ello
influido por la relación de la luz sobre sus esculturas, siendo un
aspecto importante el análisis de la escultura pública de Fresno,
situada fundamentalmente en Gijón, con ejemplos importantes en
Moreda y en Bernueces.
II. FRANCISCO FRESNO: FORMACIÓN Y TRAYECTORIA ARTÍSTICA
Francisco Fresno nació el 17 de febrero de 1954 en Carda,
Villaviciosa. Pero será en Gijón, donde residirá toda su vida y
donde crecerá e iniciará el desarrollo de su actividad artística.
Sin embargo, los orígenes son las raíces de uno mismo y éstos le
han marcado profundamente en su trayectoria artística.
Ya desde sus inicios artísticos las herramientas base de su trabajo
serán la reflexión y la investigación. Su obra, de lento quehacer,
ha ido madurando al igual que sus intereses estéticos, tornándose
más compleja y exquisita. De esta forma alcanza una obra de gran
virtuosismo, delicadeza y una poética de elevada sutileza.
Sus comienzos artísticos son como
pintor en la década de los setenta, tomando como motivos principales
de sus obras el paisaje y la naturaleza, dos aspectos que terminarán
por convertirse en los temas fundamentales de su producción. En
estos momentos realiza paisajes de gran luminosidad, pincelada suelta
y jugosos colores.
A finales de la década de los 80 y a lo largo de la siguiente
comienza a realizar collages con un toque escultórico, labor
que compagina con el grabado. Es en esta época en la que se puede
situar su arranque escultórico, momento en el que Fresno empieza a
encolar elementos pictóricos en las caras de cubos, introduciendo
así la tercera dimensión en su obra.
En los años 90 ya nos
encontramos con su producción propiamente escultórica, considerada
a juicio de Alfonso Palacio “lo más interesante de su producción”,
motivo de este trabajo y cuyas series más destacadas serán
analizadas en el siguiente epígrafe.
Entre 2001-2002 Fresno decide abandonar el trabajo, en tareas
docentes y de diseño, y dedicarse por entero al arte en sus
múltiples facetas (el dibujo, el grabado, la escultura y la
pintura).
En
relación a las tareas docentes, Fresno fue profesor durante siete
años (1981-1988) en la Universidad Popular de Gijón. Al año
siguiente de su incorporación docente crea un Centro de Formación
Profesional orientado a la rotulación, el diseño y el cartelismo,
fundando años más tarde una empresa dedicada a las mismas
actividades pero que incluían ya el uso de las nuevas tecnologías
como ordenadores, escáneres y plotters de corte. El manejo y
conocimiento de estos instrumentos influyeron notablemente en su obra
posterior, sobre todo aquellas relativas a la manipulación y
exploración selectiva de estructuras gráficas. Entre 1996 y 1997
Fresno comienza a utilizar de manera sistemática las nuevas
tecnologías para la elaboración de su producción artística,
ampliando las síntesis habituales de sus obras hasta que desbordan
los límites de la sorpresa y de la realidad, en las que va
superponiendo dos elementos que en un principio pueden parecer
opuestos: los media y el arte.
En lo
referente a su obra, podría decirse en líneas generales que Fresno
sigue dos caminos fundamentales: uno racionalista y purista, y otro
vitalista y expresionista. Además de una clara influencia del
cinetismo y del conceptualismo, que han orientado y determinado la
evolución de su producción.
En
la evolución de su trayectoria, Fresno deja entrever su
personalidad, de elevada organización, así como las diferentes
facetas de la misma, una personalidad, sin ninguna duda, única. Y
no sólo se limitan las actuaciones de Fresno a la creación
artística, sino que además a escrito en abundancia sobre su propia
obra. Una riquísima información acerca de su postura ante
diferentes problemáticas técnicas o poéticas, así como ante la
realidad, la sociedad y el mundo en general.
III. SERIES ESCULTÓRICAS
La producción escultórica de Fresno se ve constantemente influida
por su obra pictórica (también del dibujo y el grabado), emanando
de ésta misma en muchas ocasiones sus esculturas. Fresno la define
como una influencia de ida y vuelta entre ambas disciplinas, que las
enriquece, amplía y comunica.
Algo que caracteriza la producción escultórica de Francisco Fresno
es el dominio de la unidad, con un desarrollo de su producción
escultórica en ciclos. Él mismo habla de su evolución escultórica
en fases bien diferenciadas, casi “mutaciones”, en las que no
deja de haber una conexión de fondo, un hilo conductor, una relación
entre ellas, pues las fronteras entre ambas series son poco nítidas,
algo que no excluye la constante transformación.
Quizá esta relación se deba a que presentan contenido semejante,
recurriendo con frecuencia al binomio fundamental de la obra de
Fresno: naturaleza y belleza, que puede aparecer en ocasiones
combinado con otros términos como el tiempo, el espacio, la
geometría, la sensibilidad, el azar... Sintetizando, se podría
decir que en la obra de Fresno se da una continuidad en lo esencial y
una transformación en lo accesorio.
Como consecuencia de esta evolución tan marcada, podría
establecerse una división a partir de las unidades que plantea en
sus obras, denominadas por algunos autores, como Rubén Suárez o
Francisco Zapico, como “unidades Fresno”, tratándose de unidades
de forma. Así encontramos la línea, el punto y la semilla, ésta
última unidad nacida del resultado del desplazamiento de dos
círculos superpuestos
III. 1. Unidad línea (1990-1993)
La “unidad línea” es la primera fase de la producción
escultórica de Fresno. Nace de sus pinturas y collages realizados
con tiras de papel entintado de marcado sentido expresionista. Este
expresionismo se convierte en geometría cuando Fresno traslada esas
pinturas a esculturas, cambiando el papel por la madera y
convirtiendo el color en línea.
Nos encontramos ante estructuras simples, equilibradas y armónicas,
en las que el artista juega con lo oculto y lo visible. Son cajas
abiertas rectangulares o rectas columnas huecas en cuyo interior se
encuentran series paralelas de láminas coloreadas.
Para esta serie Fresno encuentra su inspiración, una vez más, en la
naturaleza. Proviene de sus primeros recuerdos de las plantaciones de
eucaliptos de Villaviciosa. Sus troncos de fuerte verticalidad marcan
tramas de líneas y los rayos de luz que se cuelan entre las copas de
los árboles, coloreando sus hojas, impresionaron profundamente a
nuestro artista.
En la colección del Museo de Bellas Artes de Asturias (Oviedo) se
encuentra la Columna MJD de 1991, realizada con fibra de
madera prensada y lacada, siguiendo el mismo procedimiento que en las
columnas anteriormente citadas, conservando su acusada verticalidad,
el uso del color negro y utilizando en los cantos colores rojos y
azules, para conseguir unas notas menos graves de color. En relación
con esta obra, Alfonso Palacio escribe en el catálogo de arte
contemporáneo del Museo de Bellas Artes de Asturias que tiene “un
cierto orden próximo a lo musical en toda la composición”.
III.2. Unidad punto (1993-1995)
El punto aparece integrado en la escultura de Fresno a partir de las
pinturas realizadas por ordenador, algunas de marcada abstracción y
otras en las que aparecen alusiones figurativas. En estas nuevas
piezas se da un cambio de entidad física o geométrica, pero
permanecen en ellas los conceptos del espacio y del tiempo presentes
ya en las anteriores.
Al igual que en la fase anterior, “unidad
línea”, las obras que crea en este momento presentan también una
acusada influencia de sus pinturas coetáneas. En ellas, a través
del punto iba realizando itinerarios, circuitos de color, que se
degradaban al pasar de un color a otro, con una estética que se
relaciona rápidamente con los circuitos de ordenadores, recordando
al mundo de la electrónica. A veces, a través de estas redondeces
cromáticas sugiere huellas o trayectorias humanas. Se trata más
bien de alusiones figurativas, formadas a partir de puntos, que
llegan a difuminarse en ocasiones sus contornos, dotando a estas
obras de un sentido trascendental, de evanescencia, como si se
tratara de una ráfaga de viento que dispersa los círculos que
conforman las figuras a su paso.
Es en la segunda mitad de la década de los 90
cuando la unidad punto llega a su fin o, por el contrario,
experimenta un mayor realce al convertirse en semilla, resultado del
cruce de dos círculos superpuestos al moverse. Sin embargo, la
semilla no será el único elemento base para su siguiente fase
escultórica, en la que también aparecen otras formas de carácter
más orgánico, como por ejemplo las hojas, a las que toma como
modelos directamente de su jardín.
III.3. Unidad semilla (1996-Actualidad)
Podría decirse que nos encontramos ante su
etapa más representativa y significativa, calificada por muchos
comentaristas (Alfonso Palacio o Soledad Álvarez), a los que me
suscribo, como lo mejor de su obra, pues se trata del momento de
mayor entrega a la pureza y a la esencia, eliminando los elementos
sensoriales y coloristas. Sin embargo, el color no desaparece pues es
sustituido por las tonalidades del metal al oxidarse en respuesta a
la intemperie, una metáfora del paso del tiempo, motivo que será de
gran importancia en esta serie.
Tanto en sus pinturas como en sus esculturas
comienzan a aparecer pequeñas formas ovaladas que crean grupos
vegetales. Aunque la unidad principal de esta etapa sea la semilla,
las formas ovaladas también pueden interpretarse como hojas.
Este período comienza en el año 1996, momento
en el que expone en el Museo Casa Natal de Jovellanos (Gijón) su
obra Simiente
(1996). En esta pieza aparece por primera vez el motivo de la
semilla. Buena parte de su superficie está recorrida por una malla
de rigurosos puntos realizada por ordenador. Se contrapone así la
rigidez de su parte superior con las volátiles semillas que rompen
el orden y permanecen suspendidas en el espacio.
Francisco Fresno insiste en esta etapa en las
relaciones entre el espacio y la luz, teniendo al paisaje como lejana
referencia temática y siguiendo la idea de la germinación y el
desarrollo de los ciclos de la naturaleza como metáfora de vida.
En estas esculturas, muchas de ellas de
carácter calado, esa semilla, que a veces aparece metamorfoseada en
hoja, representa el vacío, y en ocasiones, parece que un viento
incierto desfleca y desdibuja sus contornos.
- ESCULTURA PÚBLICA
Es durante el
período democrático, iniciado en 1979, cuando las actuaciones
municipales se han caracterizado por la implantación de esculturas
en espacios urbanos de nueva planta o en aquellos recuperados a raíz
de la desindustrialización de las ciudades a causa de la entrada de
España en la Unión Europea. Gran parte de estas actuaciones se han
basado en el diseño de estos espacios como zonas de paseo, espacios
para el uso y el disfrute de la ciudadanía.
Posiblemente
su obra pública más destacada sea Torre
de la memoria del año 2000. Este proyecto surge a raíz del cierre definitivo de
la Factoría Siderúrgica de Moreda en 1980, una de las primeras
siderúrgicas instaladas en la ciudad, que tras su desmantelamiento
dejó libre una gran superficie intraurbana. En la actualidad, esta
zona se ha convertido en una zona verde al servicio de la ciudadanía,
en la que también se encuentra integrada esta magnífica obra de
Fresno.
En el momento
en el que se proyecta un plan urbanístico de recuperación de esta
zona, se solicita la colaboración de Fresno para la realización de
un “monumento conmemorativo”, que recordase el importante pasado
industrial de la superficie en la que se levanta. Evoca el pasado del
Parque de Moreda a través del soporte matérico, (hierro y acero), a
través de su forma geométrica con acusado sentido vertical y a
través de su altura de 16 metros.
La última obra a comentar en este apartado es
la realizada en el año 2009 en la zona de Bernueces y se titula
Hacia la luz,
título sacado de la biografía de Hellen Keller, escritora americana
ciega y sordomuda de nacimiento, lo que le supuso una gran limitación
para conectar con el mundo.
Es la escultura más alta de Gijón, presentada
emergiendo de la tierra como una gran cuña que se eleva buscando la
luz. En este ascenso va perdiendo volumen y materialidad, hasta
llegar al límite superior con una sugerencia de fuga causada por las
formas ovaladas huecas que se encuentran en esa zona.
La obra presenta una tonalidad rojiza debido al
material del que esta hecha, el acero cortén, y a la oxidación de
su superficie con el tiempo, que destaca sobre el azul del cielo,
produciendo un contraste cromático de colores complementarios.
- TRABAJOS RECIENTES
La actividad artística de Fresno se centra en
estos momentos sobre todo en la pintura. Continua tomando como
motivos principales de su obra el paisaje y la naturaleza. Tanto en
grande como en pequeño formato, con su técnica de pequeños puntos
de color aplicados con la punta de una espátula, va realizando sus
composiciones, con mucha carga matérica, en una línea parecida al
impresionismo o al puntillismo.
En lo referente a la temática, en estas obras
recurre a paisajes o a pequeños elementos o fragmentos de paisaje,
partiendo de fotografías, que amplía y superpone para lograr un
efecto de profundidad y de misterio, que parecen invitar al
espectador a seguir los pasos del artista y adentrarse en los bosques
que aparecen en sus últimas obras.
VI. CONCLUSIONES
La genialidad de Francisco Fresno estriba en ser un artista
multidisciplinar, que trabajó la pintura, la escultura, el dibujo,
el grabado y el collage, obteniendo magníficos resultados en
todas las disciplinas. También se dedicó a la enseñanza de la
práctica de las artes visuales, se ocupó de escribir y de
reflexionar sobre su obra y se adentró en el manejo de las técnicas
de producción y estampación por medios informáticos, siendo
pionero en la utilización del ordenador con fines artísticos.
La obra de Fresno se articula a partir de conceptos como el paso del
tiempo, lo fugaz del momento, la importancia de la luz y del color,
el ciclo de la vida y su brevedad, la germinación, el desgaste de la
materia, el límite, el crecimiento, el fin, la presencia y la
ausencia, la vida y la muerte, lo efímero y cambiante de la
realidad, la perfección formal, el descubrimiento y el azar, el
rigor, la geometría, el lirismo y el espacio.
Copyright de la imágenes: Marcos Morilla, Sergio Vega, Karmen Sáenz, Francisco Fresno y VEGAP
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